Del «trolleo» a la desconexión: La paradoja de SOMOS Internet

Del «trolleo» a la desconexión: La paradoja de SOMOS Internet

La semana pasada, miles de usuarios inundaron las redes sociales con quejas por la caída masiva de sus servicios; sin embargo, lo que para muchos fue una sorpresa, para otros fue la confirmación de una falla recurrente. El apagón digital, que dejó a más de 50.000 clientes sin servicio, no solo afectó la productividad, sino que puso en jaque la credibilidad de una marca cuya estrategia de marketing se ha basado, irónicamente, en la agresividad digital: SOMOS Internet.

La ironía del ataque como defensa
SOMOS se ha dado a conocer en el mercado no solo por sus megas, sino por una estrategia de comunicación dirigida frontalmente contra los demás operadores. Mediante el uso constante de «trolleos» en redes sociales y tácticas que muchos expertos tildan de agresivas rozando incluso el comportamiento de las llamadas «bodegas digitales», la marca ha buscado posicionarse atacando la reputación de sus competidores.

Sin embargo, cuando el servicio propio falló masivamente la semana pasada, esa misma agresividad se volvió en su contra. La falta de respuesta en los canales de atención al cliente demostró que es mucho más fácil «atacar» en un post de X que sostener una infraestructura técnica robusta o dar la cara cuando el usuario realmente lo necesita.

El incidente dejó en evidencia una realidad incómoda: mientras la marca invertía recursos en tácticas de confrontación digital, su red carecía de tecnología para evitar el colapso de 50.000 hogares. Este contraste entre una narrativa externa «valiente» y una realidad interna frágil sugiere que la empresa ha priorizado el ruido mediático sobre la estabilidad operativa.

Lo que más indignación causó fue el silencio administrativo. Tras meses de una postura desafiante contra la competencia, SOMOS se quedó sin palabras y sin señal ante sus propios abonados.

Este episodio deja nuevamente una lección para el sector tal y cómo sucedió con WOM, el marketing de guerrilla y el ataque a los operadores establecidos pueden ganar seguidores y «likes», pero en el mundo de las telecomunicaciones, la confianza se gana con estabilidad, no con memes. Al final del día, los usuarios no necesitan un operador que sea «cool» en redes, sino uno que simplemente no se caiga.